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Cultura popular

Con aroma a albahaca, toda la provincia se engalana al son del carnaval andino

Con aroma a albahaca, toda la provincia se engalana al son del carnaval andino

Las costumbres ancestrales resuenan en toda la provincia hasta el Miércoles de Ceniza. Al ritmo de coplas, mañana se desenterrará el 32º Carnaval Andino, junto a Severo Báez.

La alegría de los copleros y su respeto por la Pachamama, en el complejo editorial de El Tribuno. Javier Corbalán.™

18 DE FEBRERO 2017

Belen Zannier

En febrero las tristezas y la rigidez de los mandatos sociales se dejan de lado para disfrutar de las tradiciones ancestrales. El aroma a albahaca se adueña de Salta, conocida por el colorido de su carnaval norteño.
Y justamente son esas expresiones de antaño las que se revivirán mañana, en el desentierro del 32º Carnaval Andino, entre otros tantos carnavales salteños, que se realizará desde las 11 en el Centro de Residentes Vallistos y Puneños (Pje. Echenique 1074) 
Como un preludio, el ambiente carpero y la raigambre andina inundaron ayer la Redacción de El Tribuno, con decenas de copleros encabezados por el mítico Severo Báez. El complejo editorial fue escenario de una costumbre que año tras año gana seguidores en la urbe.
Con serpentinas, papel picado y una gran algarabía, sorprendieron gratamente a los trabajadores de la Redacción y a los lectores, que siguieron en vivo la transmisión por Facebook Live.

Fue una verdadera fiesta en la que no faltó nada. Los copleros, venidos desde distintos puntos de la provincia se unieron a bandoneonistas y músicos para dar rienda suelta a su alegría.
La ceremonia comenzó de la mano de Severo Báez, Rafaela Gaspar, Rosa Toledo, Otilia Gaspar, Silveria Causota, Martina Herrera, Nicolás Subelza, Néstor Saavedra y Luis Alarcón, junto a tantos otros de los Valles Calchaquíes, de Lerma e Iruya.
Con una invocación religiosa, Severo pidió por la unidad y la hermandad de los pueblos, bajo la especial protección de Dios y de la Madre Tierra.

Luego procedió a abrir el mojón, del que surgieron bebidas típicas como la chicha y la aloja. Entonces fue todo algarabía, al son del carnavalito que se fue armando alrededor del mojón improvisado en el parque del complejo editorial. 
Luego siguieron coplas y contrapuntos ingeniosos y picarescos, bailes de zambas y chacareras, y toda la alegría de la cumbia de antaño, de la mano de Ventura y sus Tropicales.
No faltaron tamales, empanadas, papa andina y mazamorra, especialmente preparados para la ocasión, con los mejores secretos culinarios vallistos.

La mañana finalizó con copleros y periodistas envueltos en serpentinas, papel picado y una gran sonrisa, entre empanadas y chicha. 

El gran día
Mañana la jornada comenzará a las 11. La apertura del mojón será a las 15, al son de coplas y bagualas. “Es un carnaval ameno y sano. No jugamos con agua ni harina, sino de la manera en que lo hacían nuestros ancestros”, adelantó Severo Báez, esperanzado al ver que esta costumbre, antes prohibida, va conquistando la ciudad.

El desafío de inculcar a los chicos el amor por la copla

Los nietos de los bagualeros van tomando la posta en las celebraciones.

Para los vallistos, el carnaval es un tiempo de alegría y liberación, para desquitarse de las penas vividas en el año, con el permiso de la Madre Tierra, cuyas honras están presentes en cuanta actividad se programa.
Silveria Causota, oriunda de Iruya, recordó cómo se vive la celebración en sus pagos: “Todo el pueblo espera el carnaval durante todo el año. Lo primero que se hace es la señalada de las ovejas y la marcada de las vacas. Es un orgullo acompañar a Severo y llevar en alto nuestra tradición”.

El arte de “coplear” se aprende de los padres y abuelos, y parte del mismo sentir del hombre, que necesita expresar esa fuente inagotable de creación que lleva en su alma. 
La mayoría de los copleros tienen la mirada de aquellos que ya transitaron numerosos años de experiencia y sabiduría.

Por ello mismo, para muchos es una obligación dejarles este legado a las nuevas generaciones y, de a poco, lo van logrando. Los nietos son los que toman la posta, entusiasmados por sus abuelos.
Es el caso de Araceli Cardozo (12), nieta de Martina Herrera, quienes participaron del desentierro en el matutino. “Mi abuela me enseñó a cantar coplas cuando era chica. Me gustan mucho. Hoy le canto a la Pachamama y a los pueblos”, contó la pequeña, que reside en Salta capital.

En tanto, Martina recordó: “Mis padres esperaban el carnaval con muchas ganas. Lo primero que hacían eran las ceremonias con los animales. Mucho más tarde comenzaron a aparecer los festejos en las carpas”, recordó la mujer, oriunda de San Carlos.
Con su inocencia de niño, Santiago Vilte (11) dice que lo que más le divierte del carnaval es el papel picado. Canta coplas desde los cuatro años y baila al son de cualquier ritmo carpero. “También me enseñó mi abuela, Rosa Tolaba, desde que era chiquito. Me gusta mucho cantar”. 

Para Viviana Báez, locutora y animadora carpera, el interés de los chicos va en aumento, de la mano del compromiso de los mayores. El año pasado se organizó con gran éxito La Pachamama de los Niños y este año será el turno del Carnaval Infantil, que se realizará el sábado 25 de febrero, de 12 a 18, en la casa de los residentes puneños. 

“Está pensado para chicos de todas las edades, acompañados de sus papás. Es una forma de inculcarles el cariño por el carnaval de antaño y crear un espacio para que ellos puedan cantar sus coplas, bailar y expresarse”, contó Viviana, quien los sábados conduce el programa “Raíces de los Pueblos”, desde las 14, por FM Popular (107.1).
 
A pulmón
Durante enero y febrero en la casa de los residentes vallistos se organizaron encuentros de copleros, chayadas y reuniones de comadres. En cada cita eran infaltables el cerdo y cordero “guateado” (en horno de barro), picante de mondongo, chanfaina, empanadas, locro, choclo con queso, habas, papas andinas, con los que se convidaba a los asistentes de los patios copleros y carperos.

Este esfuerzo por mantener vivas las tradiciones se realiza con mucho sacrificio. Para poder solventar los gastos los residentes realizan diversas actividades para recaudar fondos. “Es difícil, porque a veces no nos alcanza. Ojalá podamos tener más ayuda para que esto no se pierda”, finalizó Viviana.

Fuente: El Tribuno

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