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Marcela Mardones: 'A su pregunta, yo vi cuando le dispararon a Jaime Guzmán'

Marcela Mardones: 'A su pregunta, yo vi cuando le dispararon a Jaime Guzmán'

La ex frentista declaró ante el juez Mario Carroza que “no puedo precisar quien disparó”. Explicó que le encargaron verificar si estaba el auto, pero no sabía que matarían al senador. Añadió que para el día de la fuga de la Cárcel de Alta Seguridad, estaba en Cuba dando luz a su hijo.

Foto: Agenciauno

Actualizado hoy a las

01:44

Autor: Felipe Díaz

Durante su vida, Marcela Mardones Rojas ha utilizado, a lo menos, cuatro nombres. El primero, recién mencionado, es el oficial que aparece en el Registro Civil. Mientras integró el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) usó las chapas de “Ximena” y “Soledad”, y durante los 10 años que estuvo clandestina en México, era conocida como Patricia Fernández García.

Mardones regresó a Chile el viernes 9 de junio y, tras pisar territorio nacional, fue detenida por efectivos de la PDI. Sobre la mujer existía una orden de captura por su presunta participación en el homicidio del senador UDI Jaime Guzmán, en 1991.

Ella dice querer colaborar con la investigación del juez Mario Carroza y el motivo que propició su retorno al país -según su versión- fue la detención, en México, de su ex pareja: Raúl Escobar Poblete. Este, conocido dentro del FPMR como Emilio, es indagado en el país azteca por el secuestro de una mujer franco estadounidense. En Chile, en tanto, está procesado como presunto autor material del homicidio del parlamentario gremialista.

El pasado martes, en dependencias de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), Mardones entregó su testimonio al juez Carroza. En este relato, al cual tuvo acceso La Tercera, la ex frentista develó cómo ingresó al grupo subversivo, su rol, supuestamente involuntario, en el crimen y su vida en la clandestinidad. “Estudié en el Liceo Experimental Manuel de Salas. Para esa época yo no formaba parte del movimiento (FPMR). Salí en 1983 del colegio. A Julio, como conocía su familia a Raúl Escobar Poblete, lo conocía desde los 14 años. Eramos amigos y siempre andábamos juntos (…) El estudiaba en el Liceo Lastarria y además era amigo de mis hermanos. Al conocer a mi marido, el padre de mi hijo, yo dejé de tener contacto con Julio”, comienza.

La siguiente parte de su historia tiene relación con cómo empezó a entrar en el mundo de la política. Señala que tras ingresar a Pedagogía en la Universidad Católica en 1987. “Efectivamente comencé a participar en reuniones de este movimiento y asistía a charlas. Además, que bajo el alero del campus se podía protestar tranquilo, ya que Carabineros no ingresaba hasta allá. En aquella época pasaba a dejar a mi hijo al jardín y ya estaba separada del padre de mi hijo, duramos un año y medio casados”.

Tras el divorcio, retomó su amistad con Escobar Poblete. Durante toda su declaración, se refiere a él como Julio. “Empezamos a pololear medios escondidos porque recién me había separado. Para ese año, Julio es tomado detenido por haber participado en un robo y lo trasladan a la sección de presos políticos del FPMR en la cárcel. Debe haber estado cerca de seis meses y lo fui a visitar a ese lugar. Cuando salió de la cárcel, entiendo ya estaba con vínculos con el FPMR y el PC. En esa época, el primero se estaba escindiendo del partido”, continúa la mujer.

“Dada mi inquietud se me propuso ingresar a la Juventud Patriótica, no había que quedarse de brazos cruzados. Para esa fecha ocurrió la matanza de Corpus Christi y el caso de los hermanos Vergara Toledo. Esto, en definitiva, va a terminar remeciendo las conciencias, adoptando la postura de arriesgarse”, añade.

El año 1988, según Mardones, fue un año clave. Escobar Poblete “me invita pasar a otra etapa como ayudista del FPMR” y el grupo subversivo decidió restarse del plebiscito. “A pesar de haber ganado el No, decidimos permanecer porque muchos creíamos que la situación no iba a cambiar, pero, además, porque seguíamos órdenes de los líderes del movimiento sin preguntar (…) En mi caso de condición de pareja de Julio, éste era el que me transmitía la información de las actividades”, declara.

Homicidio del senador

“Recibí indicaciones para el 1 de abril de 1991 (día del homicidio de Jaime Guzmán) y se me pidió que al ir a la universidad, y a determinada hora, esperar en un paradero y verificar en calle Regina Pacis si un taxi estaba ahí. Recuerdo que entré a la universidad y salí a cumplir con mi cometido. Si estaba el auto debía estar ahí con el delantal, si no estaba el auto no recuerdo si debía irme o sacarme el delantal”, relata Mardones.

Agrega que “recuerdo haber seguido las instrucciones porque el auto estaba ahí en el lugar. Recuerdo que estando en el lugar quedó la escoba e hice lo que todo el mundo hizo, esto es tirarse al suelo, porque comenzaron a sentir disparos contra un vehículo. En ese instante pasó una micro que iba a Pedro de Valdivia, muchos de los que estábamos en el paradero nos subimos y nos fuimos. Llegué hasta Pedro de Valdivia y ahí pasó una micro que tomé hasta donde yo vivía. A su pregunta, yo vi cuando le dispararon a Jaime Guzmán. El auto al que me refiero fue un taxi y por lo que recuerdo estaba sin chofer, y supongo es el auto en que iban a escapar”, asegura la ex FPMR.

Respecto si los identificó, indica que “no puedo precisar quien disparó. No tengo las imágenes muy claras. Ese hecho me tomó por sorpresa”.

Agrega que “recuerdo unas imágenes vagas de dos hombres corriendo hacia la calle Regina Pacis en dirección al auto que debía verificar y que sirvió para escapar”.

La vida tras el atentado

Según su testimonio, ella no supo hasta después que el rol que tuvo que cumplir ese día en Ñuñoa tenía relación con el homicidio del senador. Tras el hecho, tuvo que dejar a su hijo con su padre y pasar a la clandestinidad junto a “Emilio”. “Para esa fecha, yo ya sabía lo que había pasado y entendí que, desafortunadamente, lo que Julio me pidió realizar ese día, verificando la presencia de un taxi, formaba parte del operativo para dar muerte a Guzmán. Julio fue quien me dio las instrucciones, pero desconozco la participación que él puede tener en los hechos”.

El FPMR entregó a Mardones una nueva identidad, de nombre Soledad, y una casa de seguridad en La Florida. Tras pasar algún tiempo en esta residencia, fue citada junto a su pareja a un camping en Colliguay, en la V Región. “Estábamos Maritza Jara, Silvia Brzovic y yo, además de Ramiro (Mauricio Hernández Norambuena), Ricardo Palma Salamanca, Martínez, fallecido, y el Guatón, que según me informa el tribunal ha sido identificado como El Rambo y correspondería a Alexis Soto Pastrián. A los mencionados no los conocía por sus nombres”, señala, agregando que “no puedo precisar cuánto estuvimos en ese lugar, pero tuvo que haber sido semanas. Me fui enterando que ahí se adoptó la decisión de salir del país. En mi caso, con Julio, salimos en dirección a Argentina por Peulla sin problemas, en un bus con otros turistas”.

A continuación, entrega un dato clave: “De la gente con que estuvimos en Colliguay no supe más de ellos ni sé adonde fueron. Sí vi, al menos, a una persona del grupo posteriormente, en condiciones de amistad. Pero no puedo entregar detalles sobre aquello”.

Luego, Mardones relata que se radicó en una hacienda en Argentina y luego se trasladó a México. “Respecto de las actividades de Julio (en ese país), quiero indicar que en el pueblo donde estábamos, San Miguel de Allende, vivíamos una vida normal y por ende yo no tuve actividades políticas en México. No me involucré tampoco en las actividades de Julio, las cuales desconozco, motivado principalmente por nuestra separación, que se produce hace seis años”, dice.

Edwards, Olivetto y fuga

Carroza también preguntó por tres hechos clave protagonizados por el FPMR. Respecto del primero, el secuestro a Cristián Edwards entre 1991 y 1992, indicó que “no manejo antecedentes”.

Sobre la fuga desde la CAS, operación supuestamente liderada por “Emilio” en 1996, señaló que “debo responder que para esa época yo estaba en Cuba dando luz a mi hijo. A lo que se me pregunta, efectivamente Julio no estaba conmigo”.

Y en lo relativo al secuestro del publicista Washington Olivetto en 2002, en Brasil, aseguró que no tuvo ninguna participación, ya que “en esa fecha estábamos en México. Yo y Julio”.

Finalmente, Mardones explicó sus motivaciones para regresar a Chile: “Reafirmo que esto venía desde hace un buen tiempo. No tenía dudas en hacerlo y sólo debía solucionar ciertos aspectos legales y, de esa manera, me había puesto como plazo septiembre de este año. Para esa fecha estaba buscando la manera de entregarme, con la identidad que tenía, pero sin causar problemas al padre de mis hijos y que esto pudiese significar que pudiera ser descubierto allá. Por ello, cuando es detenido, decidí que estos lazos que impedían mi entrega en Chile ya no existían”.

Fuente: La Tercera

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