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Fronteras adentro

Bloqueo del puente, pesadilla para vecinos y transportistas

Bloqueo del puente, pesadilla para vecinos y transportistas

Los pasadores exigen facilidades para volver a pasar mercadería.Con cientos de camiones varados los vecinos viven una pesadilla.

Clara muestra del problema que significa para los vecinos los camiones varados en Salvador Mazza.

20 DE JULIO 2017

El corte del puente internacional provocado el lunes a primera hora por parte de los bagayeros bolivianos entra hoy en su cuarto día y sin miras de que vaya a solucionarse. Mientras tanto, cientos de camiones de transporte internacional de cargas generales y combustibles llegaron desde ese día a los pueblos de frontera y se convirtieron en un verdadero dolor de cabeza para los vecinos de Salvador Mazza, Aguaray, Yacuiba y San José de Pocitos.

Es que los pesados vehículos están estacionados literalmente donde pueden y permanecen allí interrumpiendo el tránsito normal de cada localidad y hasta poniendo en peligro a todos: a los chicos que ya comenzaron de nuevo las clases, a los adultos que deben andar de a pie y a los ancianos que no logran un punto seguro para cruzar las calles, ni en las esquinas.

Del lado boliviano

Mientras tanto, las fuerzas de seguridad argentinas no pueden hacer absolutamente nada para tratar de desbloquear la situación porque el piquete permanece instalado justo del lado del puente donde comienza el territorio boliviano.

La protesta, como tantas otras, comenzó luego de un asamblea realizada por los bagayeros bolivianos en su sede de la ciudad de Yacuiba el día 11 del corriente en la que se elaboró un petitorio que elevaron a las autoridades de La Paz. En el mismo solicitan una serie de facilidades para los pasadores, de forma tal que puedan volver a introducir mercadería argentina en su país utilizando el modo de contrabando hormiga, aunque pasando legalmente por el puente internacional.

Esta modalidad, cabe recordar, consiste en que cada camión cargado con mercadería argentina que llegue a la frontera sea descargado en galpones y los bienes traspasados a Bolivia en carritos, a granel, al menudeo o, a lo sumo, en bolsas de 50 kilos si de harina o arroz se trata, por ejemplo. Por cada viaje los bagayeros percibían unos 10 pesos bolivianos y trabajando a destajo, haciendo varios viajes al día, logran un salario más o menos digno.

Esa mercadería salía de la Argentina mediante un régimen simplificado de exportación o mediante el régimen de Tránsito Vecinal Fronterizo, modalidad que rige en las fronteras y permite el paso de mercaderías a uno y otro lado de los límites, sin gravamen alguno, porque se entiende que es para consumo personal o familiar.

Obviamente, el sistema estaba largamente desvirtuado porque nadie puede presumir que pasen por la frontera miles de carritos por día con arroz o harina o aceite comestible, por citar solo algunos bienes, cuyo destino sea el consumo familiar de una ciudad como Yacuiba que debe tener hoy unos 100.000 habitantes.

Por eso, para dejar de perder dinero y de hacer inútil el trabajo de la Aduana y la AFIP, apenas asumió, la administración del presidente Mauricio Macri abrió la exportación que el gobierno kirchnerista tenía cerrada. Eso provocó que inmediatamente los mayoristas bolivianos viajaran a las ciudades argentinas donde se producen los bienes citados y arreglen con los fabricantes el paso de camiones cerrados y precintados por la frontera, con las cartas de porte totalmente en regla y con destino directo a los verdaderos centros de consumo. Esto, por supuesto, dejó casi sin trabajo a cerca de mil personas en la frontera.

Recuperar esa fuente laboral es lo que lo bagayeros bolivianos reclaman ahora a las autoridades del Estado plurinacional comandado por Evo Morales. 

Fuente: El Tribuno

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