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Diego Sumbay, el que cuida del corazón de los más chiquitos

Diego Sumbay, el que cuida del corazón de los más chiquitos

El médico es el único cardiólogo infantil del norte salteño. Es de La Caldera, pero atiende en Orán y Tartagal

Diego con sus colegas en plena atención a un bebé recién nacido. Foto agencia

24 DE JULIO 2017

 Pocos son los especialistas en cardiología infantil en nuestro país y desde el año pasado Diego Sumbay es el único cardiólogo infantil del norte de la provincia que atiende en el Hospital San Vicente de Paul.

Sumbay, es oriundo de La Caldera y se adaptó fácilmente a la zona. Tiene un vínculo muy cercano con sus pacientes.


Su formación de especialista cardiológico infantil le permite tratar cardiopatías congénitas, arritmias y evaluaciones cardiológicas. “Las cardiopatías congénitas, son malformaciones a nivel cardíaco; el bebé nace con ellas y se puede expresar por medio de disnea (dificultad respiratoria), cianosis y los soplos. Esto generalmente se presenta en los primeros días y semanas de vida y acá es fundamental la labor del neonatólogo y el pediatra para diagnosticarlo” comenta el cardiólogo. “La mayoría de mis pacientes lo padecen” remarca.

Diego Sumbay, argumenta que “es recomendable que todo niño que haga deporte intenso sea evaluado en forma anual por un cardiólogo infantil, para ver cómo está su condición. Un paciente pediátrico va modificando su condición desde el primer día de vida hasta grande, por lo tanto el corazón va cambiando, más aún si está haciendo deporte competitivo, va a necesitar evaluaciones en forma anual”.


Finalmente Sumbay aconseja a los padres consultar. “Los pacientes pediátricos deben verse desde el primer día de nacimiento hasta los 14 años”

Sueño cumplido

Nacido en la Caldera, Salta, integrante de una familia muy humilde, se recibió como técnico químico en la Escuela Nº 6 del Barrio Ciudad del Milagro, en Salta Capital. Su sueño por estudiar medicina parecía casi imposible por la situación económica que atravesaba su mama y su hermano.

Con 24 años Mientras trabajaba como técnico químico en una empresa de gaseosas en control de calidad, le llegó la oportunidad de acceder a una beca en Cuba gracias a un plan de estudio de la “Escuela Latinoamericana de Medicina”

Estudio dos años en La Habana, y dos más en Santa Clara, “con el título de médico en medicina general y familiar volví a Salta con mi familia”

Durante ocho años trabajó en el Materno Infantil e hizo la especialidad de cardiología infantil de la mano de profesionales que marcaron su camino.

En el 2016 fue destinado a Orán para devolver el año, y se encontró con una realidad muy dura. “En el norte no había ningún médico que cumpliera mi rol” por lo tanto encontró pacientes de escasos recursos, con diagnósticos de cardiopatías congénitas y sin el seguimiento adecuado.

Con un fuerte sentido de vocación de servicio, compromiso humano y solidaridad atiende de domingos a jueves en el Hospital San Vicente de Paul y cada quince días lo hace en un consultorio privado en Salvador Mazza y Tartagal.

Por día atiende entre quince y veinticuatro pacientes, algunos derivados de otras localidades, consultorios externos y pacientes ambulatorios.

La dedicación a su práctica profesional, implica un desgaste, por lo que significa viajar desde La Caldera hasta Orán todas las semanas.

”Gracias a mis colegas del Materno Infantil logramos realizar y concretar muchas acciones por la salud de nuestros pacientes Alberto Emilio Robredo. Hernán Ignacio Vélez, Ezequiel Gonzalo Mainoli, Luis Herrera, quienes reciben a mis pacientes más comprometidos cada vez que se requieren, para luego poder hacer el seguimiento necesario en Orán”.

Investiga el “mal de la montaña”

 Detrás de estas ocupaciones, hay una de compromiso con el bienestar de sus pacientes, dolores personales, satisfacciones, que es necesario conocer.

Mientras atendía a sus pequeños en el Materno infantil, una de sus preocupaciones fue el alto índice de mortalidad de los recién nacidos oriundos de San Antonio de los Cobres. Lleva adelante una investigación de “mal de montaña o patología de altura” para determinar si los niños nacidos en la capital salteña, al volver a su lugar de origen a más de 2500 metros de altura, están más propensos a sufrir stress cardiológico pulmonar, en muchos casos terminales. Aún sigue siendo materia de estudio. “Muchas veces tuvimos que programar el ascenso para ayudar a estabilizar al niño hasta llegar a la altura deseada”. Esta hipótesis lo llevó a Colombia a compartir experiencia en una disertación junto al reconocido cardiólogo de Bogotá Gabriel Díaz Góngora
Los fines de semana cuando vuelve a su casa natal, realiza hace dos años, junto a un grupo de profesionales, trabajos comunitarios entre los jóvenes y familias del pueblo.

Fuente: El Tribuno

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