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Gastronomia

El invento del general San Martín que es éxito mundial

El invento del general San Martín que es éxito mundial

En 1817, el Libertador partió desde Mendoza para liberar Chile y Perú. Armó un ejército, lo instruyó y formó una logística increíble. Allí, metió mano a algo que hoy es imprescindible y que desde Mendoza se exporta al mundo.

por Walter Gazzo@wgazzo

26 de Enero de 2014 | 08:00

Cuenta la historia que el 24 de enero de 1817, la columna al mando del General San Martín partió desde el Campo de Instrucción ubicado en El Plumerillo para sumarse al resto del Ejército de los Andes e iniciar la lucha por la libertad de América.

Así, se ponía en marcha una de las epopeyas más gloriosas de la historia de América Latina, llevada a cabo por el general José de San Martín, liberando Chile y Perú de los realistas españoles.

“La preparación del vasto plan, en medio de las dificultades de todo orden, puso a prueba el temple del primer soldado de América; instalado el campamento del El Plumerillo, hubo de improvisarlo todo: vestuario, municiones, cañones. El pueblo cuyano le prestó entusiasta apoyo: los hombres y los jóvenes alistándose en filas, las mujeres cosiendo uniformes y donando sus joyas para solventar los gastos militares. Las damas mendocinas bordaron la bandera del Ejército de los Andes, que tenía los colores de la enseña creada por el General Belgrano, y el escudo adoptado por la Asamblea del año XIII. A comienzos de 1817 el Ejército Libertador emprendió la marcha: su travesía de los Andes emuló la portentosa hazaña que Aníbal y Napoleón habían realizado en los Alpes. El 12 de febrero del mismo año derrotó a los realistas en Chacabuco, e inmediatamente cayó en su poder la capital chilena. El pueblo de Chile hizo otorgar a San Martín el supremo poder público, pero el Libertador lo declinó; el 5 de abril de 1818 los españoles fueron definitivamente derrotados en los llanos de Maipú, y San Martín, apoyado por O'Higgins, dedicó entonces todos sus esfuerzos a la preparación de la expedición marítima que habría de trasladar sus efectivos a las playas del Perú”. Así cuenta la historia la Enciclopedia Práctica Jackson,

Lo cierto es que el cruce de la cordillera presentaba desafíos inéditos para el ejército de los Andes. Con ingenio y creatividad, San Martín se las arregló para sortear obstáculos y llevar adelante, con éxito, la gigantesca epopeya libertadora.

Y hubo algunos ejemplos de la astucia práctica del Libertador en el rubro alimentos.

Alimentar una tropa de más de seis mil hombres que atraviesan los gélidos pasos cordilleranos a pie no es era una tarea sencilla. Había que pensar también, la forma de conservar la comida fresca y sana.

El invento que recorre el mundo

Jorge Sosa es escritor, poeta, humorista y periodista, conocido por todos los mendocinos.

Sosa es el autor de la “Cantata a los hombres de San Martín” que se pudo disfrutar el pasado viernes en las escalinatas de la Casa de Gobierno.

 

Debido a su profundo conocimiento sobre el Libertador, Sosa cuenta: “San Martín recurrió a la sabiduría popular y encontró en una preparación llamada "charquicán", el alimento adecuado para las necesidades de la travesía. Estaba hecha a base de carne secada al sol, tostada y molida, y condimentada con grasa y ají picante; bien pisado, se transportaba en mochilas que alcanzaban para ocho días.

 

Pero le agregó algo y fue el deshidratar verduras. Así, kilos de ajo, albahaca, espinaca, camote, papas, cebollas, zanahorias y zapallos fueron expuestos al sol durante días. Una vez que las hortalizas se secaban, se las metía en recipientes que fueron transportados por la montaña. A la hora de comer, se calentaba agua y allí se metía una cucharada de esas verduras compactadas. Al hidratarse, se formaba una sopa de vegetales que acompañaba al charquicán”,

Juan Carlos Rogé, en su libro “Color, sabor y picardía en la cultura. Los regionalismos de Mendoza”, ofrece una definición de charquicán: guiso en base a charqui. En Mendoza se prepara con charqui en hebras, molido en el mortero, que se echa en una olla con cebolla picada donde se fríe con aceite o grasa. Se agregan papas y zapallo cortado en trocitos, porotos tiernos, arvejas, etc. Y se condimenta con sal, pimienta, ají orégano”.

Y sobre el charqui, comenta: “carne salada y curada o secada al sol”.

 

Esta deshidratación de vegetales fue el origen de los cubos de caldo, los “calditos” que hoy son tan famosos en todo el mundo.

 

En 1838, Carl Heinrich Knorr perfeccionó un método para la deshidratación de vegetales por el cual los valores y sabores naturales de los ingredientes se mantenían intactos y que dio el puntapié inicial al desarrollo de caldos y sopas deshidratadas, estableciendo una de las primeras compañías modernas de alimentación con fábricas en Suiza, Alemania y Austria.

Knorr llega a la Argentina a comienzo de la década de 1960 introduciendo los caldos en cubo. Fue tal la aceptación por parte de las amas de casa que lo que se esperaba vender en un año se vendió en solo un mes. Un año después se lanzaron las sopas crema, con el mismo grado de aceptación por parte del público.

De Mendoza al mundo

En Los Corralitos (Guaymallén) está localizada la única planta de deshidratación de vegetales que tiene en el mundo la multinacional Unilever, una de las compañías líderes en productos comestibles a nivel internacional y dueña de la marca Knorr.

 



Esta planta Mendoza tiene como finalidad proveer la materia prima que se usa para elaborar los caldos y sopas Knorr. El gerente de operación de la planta local de Unilever se llama Carlos Belettieri y habló con MDZ acerca de la producción que llevan adelante: “Esta planta recibe 15 mil toneladas de vegetales, los cuales son deshidratados -se les quita el agua que poseen naturalmente- y tras ese proceso quedan unas 1.500 toneladas. Éstas son enviadas en un 70% al mercado local (la planta de Pilar, provincia de Buenos Aires) y el 30% restante se exporta a Brasil (salvo cebolla y ajo) y a Europa (Francia, Alemania, Holanda, Suiza e Italia)”.

 

Belettieri explicó que la planta mendocina trabaja durante seis días de la semana, las 24 horas y allí hay 150 personas que deshidratan 12 especies de vegetales entre ellos ajo, albahaca, espinaca, camote, cebolla, choclo, espárrago, papa, puerro, repollo, zanahoria y zapallo. “El 80% de la materia prima es de Mendoza. También recibimos cebolla temprana de Villa Dolores (Córdoba), y el espárrago y cebollas de San Juan”.

“En Mendoza tenemos la capacidad de deshidratar el 90 por ciento de toda la producción de Unilever en todo el país” destacó el gerente de operaciones.

Fuentes

Enciclopedia Práctica Jackson, Tomo VIII (Pág. 82-83) W. M. Jackson. Inc. Editores México. D. F.

Billiken Súper Cole nº 14. Acompaña a la revista Nº 4101 del 7 de agosto de 1998

http://edant.clarin.com/diario/especiales/sanmartin/i_libro.htm

http://www.losandes.com.ar/notas/2007/5/13/economico-229793.asp

http://hccomidachilena.blogspot.com.ar/2011/08/charquican-tomatican-y-otros-canses.html

Color, sabor y picardía en la cultura. Los regionalismos del Mendoza, de Juan Carlos Rogé. Editoral Ediunc.

Fuente: Mendoza Online

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